Por mucho que lo repitan los contrarios a la alegría, no fue el premio nobel de la Paz quien llamó a Nuestro Presidente. Fue Joseluí quien notificó a Juseín las medidas a adoptar para que éste aprenda a dirigir un país con mano dura. Pero ya han saltado los antipatriotas dando a entender que actúa como un personaje renovado. Es igual, nosotros sabemos que hacen los que deberían pagar el desaguisado. Más adelante lo pagarán. Con tal de dar una lección al premio nobel de la Paz apoyaremos a Nuestro presidente con nuestro grito más común, ya que estamos acostumbrados a pasarlo mal.
A pesar de las dificultades quisiéramos que Juseín viniera a esta tierra nuestra y que se sintiera como en su casa y se tomara unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con “in creíble” originalidad ha abierto un fan suyo.
A pesar de las dificultades quisiéramos que Juseín viniera a esta tierra nuestra y que se sintiera como en su casa y se tomara unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con “in creíble” originalidad ha abierto un fan suyo.
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