lunes, 28 de diciembre de 2009

VIENTO

Podía ser otra mascarada. O por el día de hoy, una inocentada. Y casi casi ha sido, si no fuera por Nuestro Presidente, que con su elevado verbo, ha puesto los puntos sobre las íes. Más aún, ha dejado en ridículo al propio Obama con su cita del dwanish. Por eso deberíamos pedir desde esta nuestra tierra y como enésima vez el premio Nobel de la Paz para Joseluí, con más merecimientos que Juseín. Por tanto es una pena que hayan resuelto un documento entre los grandes sin que se plasme en el las ansias infinitas ecológicas y su poético discurso.
Pero bueno, no nos importa que el premio Nobel venga a esta tierra nuestra y que se sienta como en su casa y nos tomemos unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con "in creíble" originalidad ha abierto un fan suyo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

MASCARADA

Después de oír en un discurso por cuadragésima no se cuantas veces la palabra “war” y trigésima no se cuantas veces la palabra “peace”, no se puede entender que le den el Nobel de la Paz a un señor, teniendo como tenemos a Nuestro Presidente que si que es de verdad un hombre de pazzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz.
A él es a quien deberían darle el Nobel, pero no sólo ese premio, sino también el de economía (por su economía sostenible), el de literatura (por sus artículos en prensa), el de medicina (por su ley de salud sexual y reproductiva) y habría que pensárselo el de química y el de física.
Pero bueno, no nos importa que el premio Nobel venga a esta tierra nuestra y que se sienta como en su casa y nos tomemos unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con "in creíble" originalidad ha abierto un fan suyo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

OTRA VEZ

No hay quien pueda. Desde que Nuestro Presidente se ha puesto como ministro de deportes, los españoles estamos “in creíbles”. No paramos de ganar campeonatos mundiales e internacionales. Obama debe estar pensándoselo el querer enfrentarse a un campeón como es Joseluí.
Más quisiera Joseluí que todos los españoles estuviéramos a una para poner a esta tierra nuestra en el lugar que se merece. Pero siempre hay detractores que amargan los notables éxitos de Nuestro Presidente.
A pesar de la envidia que nos tiene, no nos importa que Obama venga a esta tierra nuestra y que se sienta como en su casa y nos tomemos unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con "in creible" originalidad ha abierto un fan suyo.