lunes, 10 de mayo de 2010

CACA, PEDO, PIS

Dicen que es periodista, pero escribe como un articulista de un periódico gratuito de barrio subvencionado por el concejal de cultura de turno. Ah, eso sí, como tiene los tres revulsivos del izquierdismo patrio (la derecha, la iglesia y Estados Unidos) en su pensamiento, le pagan bien por la dosis diaria de ponzoña que escupe en una especie de catecismo rojo que leen con fruición los conversos del setenta y seis.
Cuando llega a casa después de un largo día como azote del mal, se deja vencer por el cansancio y se sumerge en su recurrente sueño castrista de tener al país limpio de la derecha y de dios; bien porque están bajo tierra, bien porque están bajo llave o bien porque están bajo el justiciero sol caribeño que asfixia la balsa. Y si además se impone la revolución o muerte sobre el imperialismo yanki, entonces se le cae la baba como al niño que dice “caca, pedo, pis” y se mea encima.
Pero no le basta con ser de la secta. Llegan a decir de él que es escritor; porque como es común en esta ralea, un señor de derechas se le ocurre la provechosa idea de concederle un premio muy sustancioso, pensando en la cantidad de progres que le comprarán el libro. El se hace pijoprogre y el señor de derechas hace caja y se deja perdonar un poco por los corifeos del imperio mediático fácilmente reconocido.
Dedicado a todos los sectarios que dicen ser periodistas.

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