Quién lo diría que después de aquella gloriosa llamada, sacáramos pecho para que ahora venga la fracasada a repetir la jugada.
Si fuera nuestro nuevo rey mago laico. O quizás el que era hasta ayer nuestro ídolo. Pero no, tenía que ser la única que no cumple los parámetros de progresía y modernidad que requerimos de quiénes deben ser nuestros amigos.
Evidentemente que no la invitaremos a venir a esta tierra nuestra y que se sienta como en su casa y se tome unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con “in creíble” originalidad ha abierto un fan del hasta ayer ídolo.
Si fuera nuestro nuevo rey mago laico. O quizás el que era hasta ayer nuestro ídolo. Pero no, tenía que ser la única que no cumple los parámetros de progresía y modernidad que requerimos de quiénes deben ser nuestros amigos.
Evidentemente que no la invitaremos a venir a esta tierra nuestra y que se sienta como en su casa y se tome unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con “in creíble” originalidad ha abierto un fan del hasta ayer ídolo.