lunes, 21 de diciembre de 2009

MASCARADA

Después de oír en un discurso por cuadragésima no se cuantas veces la palabra “war” y trigésima no se cuantas veces la palabra “peace”, no se puede entender que le den el Nobel de la Paz a un señor, teniendo como tenemos a Nuestro Presidente que si que es de verdad un hombre de pazzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz.
A él es a quien deberían darle el Nobel, pero no sólo ese premio, sino también el de economía (por su economía sostenible), el de literatura (por sus artículos en prensa), el de medicina (por su ley de salud sexual y reproductiva) y habría que pensárselo el de química y el de física.
Pero bueno, no nos importa que el premio Nobel venga a esta tierra nuestra y que se sienta como en su casa y nos tomemos unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con "in creíble" originalidad ha abierto un fan suyo.

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