¿Qué vamos hacer? ¿A quién apoyamos ahora? ¿Y si nos equivocamos? ¿Es necesario?
Estamos en ascuas. Nuestro Presidente no puede hacernos esto. No puede mantenernos en la duda. Por nuestro bien debe decirlo a todo el mundo mundial, no sólo a ese confidente misterioso.
Si no se presenta como candidato nuestros cargos peligran. Si apostamos erróneamente a un postulante perdedor, adiós a nuestros nombramientos como asesores, adiós a nuestra tarjeta visa oro, adiós a nuestro sillón de piel, adiós a nuestro coche oficial, adiós a…
Estamos en ascuas. Nuestro Presidente no puede hacernos esto. No puede mantenernos en la duda. Por nuestro bien debe decirlo a todo el mundo mundial, no sólo a ese confidente misterioso.
Si no se presenta como candidato nuestros cargos peligran. Si apostamos erróneamente a un postulante perdedor, adiós a nuestros nombramientos como asesores, adiós a nuestra tarjeta visa oro, adiós a nuestro sillón de piel, adiós a nuestro coche oficial, adiós a…
No hay comentarios:
Publicar un comentario