martes, 5 de octubre de 2010

LLORANDO

Sí. Nuestro Presidente habrá abierto el cajón y habrá cogido con cariño su carnet de sindicalista y de su corazón habrá partido un emotivo dolor que le habrá provocado un sereno llanto, que ni Sonso con su dulce canto habrá podido mitigar. Este sofocón le habrá provocado insomnio. Ni el paro, ni la deuda, ni…, ese carnet de la UGT que guarda en la mesilla es el culpable.
Después de una “desigual” huelga, calificada por los indeseables de fracasada, esa parte de su ser, obrera y roja, no podría paliar la congoja de ver como la mayoría de los desagradecidos ciudadanos de esta tierra nuestra no participaban entusiastas en una movilización contra los tiburones financieros y los extremistas cavernarios.

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