A la defensiva. Así deberíamos mostrarnos cuando atacan la esencia de nuestra democracia; cuando a uno de nuestros más conspicuos adalides es agredido por los de siempre. Pero inmarcesibles al desaliento formaremos un cordón sanitario para aislar a todo aquel que se atreva contra Nuestro Presidente o sus camaradas. Que aprenda el premio nobel de la Paz como se defienden los ideales contra viento y marea en esta nuestra tierra.
Aún así, no nos importa que Juseín venga a esta tierra nuestra y que se sienta como en su casa y nos tomemos unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con “in creíble” originalidad ha abierto un fan suyo.
Aún así, no nos importa que Juseín venga a esta tierra nuestra y que se sienta como en su casa y nos tomemos unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con “in creíble” originalidad ha abierto un fan suyo.
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