Últimamente hay mucha similitud de Nuestro Presidente con grandes personajes del mundo mundial. La conjunción planetaria puede que lo haga la figura más relevante de la actualidad. Está en esa etapa de “conversión de Saulo”. Incluso nos está haciendo entrar en esa nueva vieja fe y renegar de creencias caducas, para esperanzados ver los milagros futuros.
Ahora que se nos ha hecho creyente, las grandes promesas debía anunciarlas en 28 de diciembre de cada año y no el 29.
Por ejemplo anunciar la llegada del premio Nobel a esta tierra nuestra y que se sienta como en su casa y nos tomemos unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con “in creíble” originalidad ha abierto un fan suyo.
Ahora que se nos ha hecho creyente, las grandes promesas debía anunciarlas en 28 de diciembre de cada año y no el 29.
Por ejemplo anunciar la llegada del premio Nobel a esta tierra nuestra y que se sienta como en su casa y nos tomemos unas copas (o un café, claro que más caro que el que toma Joseluí) en el bar homónimo que con “in creíble” originalidad ha abierto un fan suyo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario