Que suerte los venezolanos, se enfrentan a un nuevo futuro. Eso es lo que necesitamos aquí, una revolución democrática. Ni comparación con lo de Obama, porque no deja de ser un imperialismo rancio, un capitalismo caduco, una democracia obsoleta la que quiere imponernos los EE.UU.
Nosotros deberíamos iniciar alguna revolución zapaterista (no “zapateríl” como la denominarían los insidiosos contrarios a Nuestro Presidente; ni “zapatista” que se confunda con otra que hay por ahí). Zapaterista, suena bien. Todos vestidos iguales (de rojo quizás, como le gusta ser a Nuestro Presidente, o bermejo). Un solo vestido, un solo pensamiento, un solo pueblo, un solo líder. Deseando escuchar alocuciones de siete o más horas de Joseluí en su propia televisión que nos enseñe el camino, y así veremos todos juntos un nuevo amanecer.
Que poco cuesta soñar y que difícil que se haga realidad. Que envidia me dan los venezolanos, ¡Ah!
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